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Pérez-Reverte sobre Bolaño (2)

 BellGuillermo: Objetivamente, ¿qué piensa de "Los detectives salvajes"?


ARTURO PÉREZ- REVERTE: Objetivamente, me aburrí como una cigala hervida.


ARTURO PÉREZ-REVERTE, 50 tuiteos sobre literatura, página web de Zenda Libros (AQUÍ), 3 de julio de 2016

Bolaño y los infrarrealistas sobre Paz

En 1976 –luego de la constitución oficial del grupo poético- Roberto Bolaño invita a Sergio Loya a unirse al infrarrealismo. Interrogado por el poeta sobre el objetivo del movimiento, Bolaño responde: “Partirle su madre a Octavio Paz”, frase que se ha convertido en un símbolo de la actitud de los infras para con la cultura oficial. Este impulso no se agota en la mera enunciación y se traslada a los recitales de poesía, congresos y actividades literarias en las que participan los considerados por los infrarrealistas como “poetas estatales”. Como ejemplo baste el episodio ocurrido durante el Encuentro de generaciones que incluía un recital poético de Octavio Paz al que asistieron varios infrarrealistas, entre ellos, Jesús Luis Benítez, que se dedica a interrumpir constantemente la lectura con la frase: “mucha luz, cuánta luz... demasiada luz...”. Benítez -completamente borracho- es sacado de la sala frente a un Octavio Paz al que sólo le queda sentenciar: “El alcoholismo no disculpa la estupidez”.

ANDREA COBAS CARRAL, La estupidez no es nuestro fuerte. Tres manifiestos del infrarrealismo mexicano, en Osamayor. Graduate Student Review, Año XVII, N ° 17, University of Pittsburgh, 2006, págs. 11-29, vía Archivo Bolaño (AQUÍ)

Bolaño sobre Cela y Umbral

(...) 4) Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo y a Monterroso. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y Umbral. 5) Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. (...)

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ROBERTO BOLAÑO, Entre paréntesis, Anagrama, Barcelona, 2004, págs. 324-325

Bolaño sobre Allende (3)

Enterado de que este año se entrega el Premio Nacional de Literatura, Bolaño lanza sus candidatos: "Armando Uribe y Diego Maquieira, ex aequo; o Armando Uribe y Claudio Bertoni, y si hay que premiar a un narrador se lo doy a Gonzalo Contreras, pero con Armando Uribe".

A Isabel Allende, la candidata más sonada, no se lo concedería por nada. "Me parece una mala escritora simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea escritora, es una escribidora". Para Bolaño no cuenta el argumento de sus millonarias ventas de ejemplares en el mundo. "En ese caso vamos a darle el Pulitzer a John Grisham o a Ken Follet. Eso es confundir el hit parade con la literatura. No tiene nada que ver una cosa con la otra", afirma.

Tampoco se lo entregaría a Antonio Skármeta. "Skármeta es un personaje de la TV. Soy incapaz de leer un libro suyo, ojear su prosa me revuelve el estómago", dice.


ROBERTO BOLAÑO, entrevista en Sololiteratura.com, 26 de mayo de 2002

Efrainitas sobre octavianos y viceversa

Los poetas de mi generación se habían alineado en bandos antagónicos preexistentes. Uno admiraba al poeta popular, Efraín Huerta -famoso por sus "poemínimos", cargados de humor, desparpajo y frescura-, y el segundo a los de la revista Plural que dirigía Octavio Paz -el futuro Premio Nobel, intelectual y cosmopolita- y que editaba un grupo formidable de escritores -García Ponce, Elizondo, De la Colina y el también poeta Tomás Segovia.

Los exquisitos frente a los callejeros, aunque ninguno de los dos bandos era rigurosamente lo dicho. Octavio Paz y Efraín Huerta descienden de la misma tradición literaria mexicana. Los dos nacieron en 1914, son de la misma generación que Rulfo. De jóvenes, Paz y Huerta editaron juntos a fines de los treinta una revista, Taller. Con los años se distanciaron. Habían nacido en ellos diferencias estéticas, pero sobre todo políticas. Octavio Paz había pintado su raya con el estalinismo y más tarde con la Revolución cubana. Efraín, no. Los del bando de Paz llamaban a los efrainitas estalinistas. Los efrainitas llamaban a los octavianos reaccionarios. Ninguno de los apelativos era del todo preciso. Había más en sus desafectos y afinidades, y también había menos.

Los jóvenes poetas efrainitas recorrían las calles a pie o en bus, eran iconoclastas, asistían a talleres, leían, escudriñaban y robaban libros de las librerías, usaban morral, cabello largo, huaraches de suela de llanta, publicaban aquí o allá y pasaban horas en los cafés de mala muerte. Los jóvenes poetas octavianos se criticaban ferozmente los poemas los unos a los otros en mesas de café vecinas a las de los efrainitas, recorrían las calles de la ciudad a pie o en bus o en sus coches, publicaban en los suplementos y revistas octavianos.

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CARMEN BOULLOSA, El agitador y las fiestas, en BOLAÑO SALVAJE, edición de Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau, Candaya, Badalona, 2008, págs. 418 y 419

Bolaño sobre Neruda

 A mí Neruda me gusta bastante, tal como lo digo en ese cuentito. Un gran poeta americano. Muy equivocado, por otra parte, claro, como casi todos los poetas. No era el sucesor de Whitman, en muchos de sus poemas, en la estructura de esos poemas, sólo podemos ver ahora a un plagiario de Whitman. Pero la literatura es así, es una selva un poco pesadillesca en donde la gran mayoría, la inmensa mayoría de escritores son plagiarios. Hay algunos jóvenes con voz propia, pero no saben escribir, lo que es un desastre. Entonces esos jóvenes van a los talleres literarios o a la universidad para aprender a escribir y cuando ya saben escribir no tienen voz propia. En fin, qué le vamos a hacer. Neruda, en algún momento de su vida, pensó que él era el paradigma del poeta, y se equivocó. Pero la verdad es que todos los poetas, en algún momento de sus vidas, se creen la muerte.


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ROBERTO BOLAÑO, Siempre quise ser un escritor político, entrevista de DEMIAN OROZS, La voz del interior, vía sololiteratura.com, 26 de diciembre de 2001

Pérez-Reverte sobre Bolaño

Comentaba esto con Javier Marías, como digo, mientras despachábamos sendos filetes empanados. No solemos hablar de literatura propia ni ajena, pero esa noche íbamos por ahí. Yo mencioné a Roberto Bolaño. Como ya dije alguna vez en público, es un autor que me parecía -a mí, no a Javier- increíblemente avinagrado y aburrido cuando estaba vivo, y me lo sigue pareciendo muerto. Lo de avinagrado se explica porque en vida nadie le hizo caso ni compró sus libros; eso lo malhumoró mucho y solía meterse con otros autores como si ellos tuvieran la culpa. El caso es que, con el filete empanado a medias, puse a Bolaño como ejemplo. Aparte de que a mí me guste o no, dije, tiene guasa el asunto. Lees algunas columnas de animadores culturales españoles y resulta que Bolaño es imprescindible. Eso, casualmente, ahora que su agente literario le ha montado una bestial promoción post mortem nulla voluptas en Estados Unidos. Podían haberlo dicho cuando estaba vivo y sin agente, digo yo. Ayudándolo a vender más libros y a tener menos mala leche.


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ARTURO PÉREZ-REVERTE, Cuando éramos honrados mercenarios, Alfaguara, Madrid, 2009, págs. 584 y 585

Bolaño sobre Allende, Teitelboim y Skármeta

Puestos a escoger entre la sartén y el fuego, escojo a Isabel Allende. Su glamour de sudamericana en California, sus imitaciones de García Márquez, su indudable valentía, su ejercicio de la literatura que va de lo kitsch a lo patético y que de alguna manera la asemeja, en versión criolla y políticamente correcta, a la autora de El valle de las muñecas, resulta, aunque parezca difícil, muy superior a la literatura de funcionarios natos de Skármeta y Teitelboim. Es decir: la literatura de Allende es mala, pero está viva; es anémica, como muchos latinoamericanos, pero está viva. No va a vivir mucho tiempo, como muchos enfermos, pero por ahora está viva. Y siempre cabe la posibilidad de un milagro de un milagro. No sé, el fantasma de Juana Inés de la Cruz se le puede aparecer un día y le puede dar una lista de lecturas. El fantasma de Teresa de Ávila. En el peor de los casos el fantasma de Pardo Bazán. No se puede decir lo mismo de la literatura de Skármeta y Teitelboim. A esos no los salva ni Dios.

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ROBERTO BOLAÑO, recogido por Javier Huerta Calvo en Bolaño, entre el enigma y la leyenda, Revista LEER, Nº 210, Marzo 2010, pág. 18

Allende sobre Bolaño

PREGUNTA: ¿Le afectó que al morir Roberto Bolaño se recordaran las declaraciones en que la definía como una “mala escritora lisa y llanamente”? ISABEL ALLENDE: Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie. A una obra no le da valor lo que diga Bolaño o un profesor o un crítico, ni siquiera las ventas de un libro: es el tiempo. Ahora, Bolaño es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso no lo hace mejor persona. Cuando vino a Chile habló mal de todos, no creo que haya un complot contra mí. P.: Sí reconocerá que el pasado año, cuando fue candidata al premio Nacional de Literatura, se armó una gran polémica... IA.: Dijeron cosas horribles, pero se hubieran dicho de cualquier otro escritor. En este país a cualquiera que no sea futbolista y sobresalga un poquito lo tiran para abajo. Si te va bien dicen que lo haces por plata, si ganas plata dicen que eres ladrón, y si no la ganas eres un fracasado..., es la mentalidad nacional. P.: ¿Tiene algo que ver con eso el que muchos escritores que salieron al exilio se quedaran fuera aún tras el regreso de la democracia? IA.: Chile maltrata a su gente. Gabriela Mistral pasó casi toda su vida fuera; Pablo Neruda, gran parte de ella. José Donoso, también, pero se fue mucho antes del golpe, porque no había espacio, había una sensación de fracaso, de pesimismo. Es muy difícil hacer cosas cuando todo el mundo te está tirando para abajo. Claudio Arrau, Roberto Matta..., tantos chilenos que han tenido que irse fuera para poder respirar..., porque aquí te aplastan. . . MARC HOMEDES, entrevista a Isabel Allende, La Vanguardia, 27 de noviembre de 2003. Toda la entrevista AQUÍ

Verástegui sobre Bolaño

MIGUEL ILDEFONSO: Bueno. Hablando de novela, ¿leíste Los detectives salvajes?
ENRIQUE VERÁSTEGUI: Si Roberto Bolaño se permitía atacar a Vargas Llosa, por qué no puedo atacar yo a Roberto Bolaño y decir que es un mediocre novelista. Mediocre porque ha tergiversado la vida de los escritores que él retrata. Ha tergiversado el sentido de la vida de los escritores, lo cual está muy lejos de la ficción y de la realidad.

ENRIQUE VERÁSTEGUI, En los intramuros de Verástegui, entrevista de Miguel Ildefonso, www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura, Julio de 2006. Toda la entrevista AQUÍ

Bolaño sobre Pérez-Reverte (2)

Permitidme que en esta época sombría empiece con una afirmación llena de esperanza. ¡El estado actual de la literatura en lengua española es muy bueno! ¡Inmejorable! ¡Óptimo! Si fuera mejor incluso me daría miedo. Tranquilicémonos, sin embargo. Es bueno, pero nadie debe temer un ataque al corazón. No hay nada que induzca a pensar en un gran sobresalto. Pérez Reverte, según un crítico llamado Conte, es el novelista perfecto de España. No tengo el recorte donde afirma eso, así que no lo puedo citar literalmente. Creo recordar que decía que era el novelista más perfecto de la actual literatura española, como si una vez alcanzada la perfección uno pudiera seguir perfeccionándose. Su principal mérito, pero esto no sé si lo dijo Conte o el novelista Marsé, es su legibilidad. Esa legibilidad le permite ser no sólo el más perfecto sino también el más leído. Es decir: el que más libros vende. Según este esquema, probablemente el novelista perfecto de la narrativa española sea Vázquez Figueroa, que en sus ratos libres se dedica a inventar máquinas desalinizadoras o sistemas desalinizadores, es decir artefactos que pronto convertirán el agua de mar en agua dulce, apropiada para regadíos y para que la gente se pueda duchar e incluso, supongo, apta para ser bebida. Vázquez Figueroa no es el más perfecto, pero sin duda es perfecto. Legible lo es. Ameno lo es. Vende mucho. Sus historias, como las de Pérez Reverte, están llenas de aventuras. ROBERTO BOLAÑO, El gaucho insufrible, Anagrama, Barcelona, 2003, págs. 160-161

Bolaño sobre Neruda (2)

De entre todos los libros, los de memorias son los más engañosos del mundo pues en ellos el disimulo llega a alturas a veces insospechadas y sus autores generalmente sólo buscan la justificación. La pompa y los libros de memorias suelen ir juntos. Las mentiras y los libros de memorias hacen buenas migas. No se ha visto (aunque hay excepciones) a ningún memorialista hablar mal de sí mismo o ridiculizarse o relatar con frialdad un episodio vergonzoso de su vida, como si en ellos los episodios vergonzosos no existieran. Ningún memorialista ha hecho nunca gala de su cobardía. Al contrario, no sólo son valientes sino que generalmente suelen vivir o pasearse por el ojo del huracán. El ejemplo más flagrante de este tipo de memorialistas, en la historia literaria reciente, es Pablo Neruda y su lamentable Confieso que he vivido.

ROBERTO BOLAÑO, Entre paréntesis, Anagrama, Barcelona, 2004, pág. 114.

Bolaño sobre Allende, Mastretta y Serrano


PREGUNTA: ¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de sus libros?
ROBERTO BOLAÑO: No lo creo. Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque yo ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y del ritmo, un cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad o el silencio.

PREGUNTA: ¿Cuál es la diferencia entre una escribidora y una escritora?
ROBERTO BOLAÑO: Una escritora es Silvina Ocampo. Una escribidora es Marcela Serrano. Los años luz que median entre una y otra.


ROBERTO BOLAÑO, fragmento de Estrella distante: la última entrevista a Roberto Bolaño, Mónica Maristain, julio de 2003, publicada originalmente en Play Boy México y Página/12 de Argentina. Toda la entrevista AQUÍ.

Volpi sobre Bolaño


Voy a decir algo que los fanáticos de Bolaño no me van a perdonar: a mí no me gustan los cuentos de Bolaño; es más, creo que Bolaño no era muy buen cuentista, aunque tenga un par de cuentos memorables. Confieso que siempre he tenido la impresión de que los cuentos de Bolaño al igual que, en otra medida, sus poemas, eran con frecuencia esbozos o apuntes para textos más largos, para la distancia media que tan bien dominaba y para las distancias largas que dominaba como nadie. Por eso me parece un despropósito continuar destripando su computadora para publicar no solo los textos que el propio Bolaño nunca quiso publicar, sino incluso fragmentos, cuentos y poemas truncados, pedacería que en nada contribuye a revelar su grandeza o que incluso la estropea un poco —como si cada línea salida de la mano de Bolaño fuese perdurable.


JORGE VOLPI, fragmento de Bolaño, epidemia, recogido en Mentiras contagiosas, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2008, págs. 245-246.


NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN: Pero la valoración que la obra de Bolaño le merece a Volpi es ampliamente positiva (AQUÍ)

Bolaño sobre Cela y Umbral


Consejos sobre el arte de escribir cuentos

Como ya tengo cuarentaicuatro años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos. 1) Nunca aborde los cuentos de uno en uno. Si uno aborda los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 2) Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, de cinco en cinco. Si se ve con energía suficiente, escríbalos de nueve en nueve o de quince en quince. 3) Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, y además lleva en su interior el juego más bien pegajoso de los espejos amantes: una doble imagen que produce melancolía. 4) Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo y a Monterroso. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y Umbral. 5) Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. 6) Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así. 7) Los cuentistas suelen jactarse de haberse leído a Petrus Borel. Gran error: ¡deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval! 8) Lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges. 9) La verdad de la verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra. 10) Piensen en el punto número nueve. Piensen y reflexionen. Aún están a tiempo. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas. 11) Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, el Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas, y Mientras ellas duermen, de Javier Marías. 12) Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.


ROBERTO BOLAÑO, Entre paréntesis, Anagrama, Barcelona, 2004, págs. 324-325.


Bolaño sobre Neruda


PEDRO LEMEBEL: ¿Qué sería el talento para ti?
ROBERTO BOLAÑO: No sé, algo misterioso. Algo que llevas dentro o cosas que llevas dentro que entran en colisión entre ellas. No sé, pero lo evidente es que hay talento. Es decir, Franz Kafka es un hombre de un talento enorme, genial. James Joyce, ahí hay talento. En Nicanor Parra hay talento. En Pablo Neruda, hubo talento.

PEDRO LEMEBEL: ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el Neruda que te desagrada?
ROBERTO BOLAÑO: El Neruda estalinista me molesta muchísimo, y en ese Neruda veo además mucha miseria humana. Lo que pasa es que Neruda es tan gran poeta, Residencia en la tierra o ciertas zonas del Canto general son una poesía tan alta, pero tan alta, que de alguna manera permite cualquier exceso posterior. Neruda es un gran poeta, pero un GRAN poeta.


ROBERTO BOLAÑO, entrevista radiofónica de Pedro Lemebel en 1999 para el programa "Si nos dejan" de Radio Tierra, transcrita por The Clinic. Toda la entrevista AQUÍ