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Fernando Vallejo sobre García Márquez, Mujica Lainez, Cortázar y Borges


ALBERTO GONZÁLEZ TORO: ¿Cuál es su opinión sobre su compatriota Gabriel García Márquez? 
FERNANDO VALLEJO: El personaje me interesa muy poco; me parece más bien un cortesano del tirano de Cuba. Es una vileza alcahuetear semejante monstruosidad. Esta es mi opinión sobre García Márquez persona.

AGT: ¿Y como escritor?
FV: Es un escritor que escribe novelas en tercera persona, con las que ya me peleé. Yo no he escrito ninguna novela en tercera persona, todas son en primera persona. La tercera persona me parece un camino trillado en la literatura, no va para ningún lado. Por lo demás, García Márquez es un escritor correcto que conoce en cierta forma el oficio. No tanto, por supuesto, como tu paisano Manuel Mujica Lainez, o como el español Azorín. De Mujica Lainez te puedo decir que es el prosista más grande del idioma español, con lo cual no te estoy diciendo que es el más grande escritor. Porque una cosa es ser un gran prosista y otra ser un gran escritor. Pero nadie, en los mil años de la lengua española, ha escrito un español con tal riqueza sintáctica y lexicográfica como él, con su ritmo y sonoridad. Es el gran prosista del idioma.

AGT: Lástima que esté un poco olvidado.
FV: Sí, es cierto, porque el que han endiosado los jóvenes argentinos es Julio Cortázar.

AGT: ¿No le gusta Cortázar?
FV: No lo conozco. Lo he ojeado y me da la impresión de que no sabía escribir. No sabía justamente el idioma literario, escribía pobremente. Y los jóvenes hacen este cálculo: si este escritor tan malo es nuestro gran escritor, entonces por qué yo no puedo ser igual a él.

AGT: ¿Y Borges?
FV: El Aleph es un relato muy hermoso, logrado, espléndido. Ya sólo con eso bastaría para que su nombre quede en la literatura. Pero no pienso que sea tan grande como se dice. Lo han hecho tan grande porque desde el mundo anglosajón y francés lo pueden entender muy fácil: no es un escritor muy propio de la lengua española. El español no era tan importante en su literatura. Por lo demás, usa las palabras impropiamente, y además es afectado. Tiene afectaciones feas.


FERNANDO VALLEJO, Fernando Vallejo contra el mundo, entrevista de Alberto González Toro para la Revista Ñ, 5 de julio de 2008. 

Carpentier sobre Azorín


Yo había leído a Azorín. Confieso que el tal escritor me fue antipático desde el comienzo, no por el contenido de sus escritos, sino porque me parecía que ofrecía una imagen convencional de Castilla, una imagen convencional de España, tan falsa, tan fuera de verdad, tan despojada de toda realidad social como podía serlo en cierto sentido la pintura de un Zuloaga, de los hermanos Zubiaurre, de Romero de Torres, las esculturas de Benlliure, o para decir peor, las cajas de pasas, las etiquetas de marcas de anís o de vino de Málaga o las panderetas españolas para uso del turismo. No me gustaba la Castilla de Azorín porque no creía en ella, porque falsas me parecían sus imágenes del zagalillo que bebe agua cristalina de la fuente, guardando sus ovejas, y después entona melodías agrestes en el caramillo. Eso, cuando en los latifundios del duque de Alba, en los predios de Peñaranda el campesino castellano penaba de sol a sol sobre un suelo misérrimo y uno pensaba en ciertas películas que lo mostraban, me resultaba falso.


ALEJO CARPENTIER, entrevistado por Ramón Chao para Conversaciones con Alejo Carpentier, Alianza Editorial, Madrid, 1998, pág. 29.