En 1969, en las
páginas del semanario Marcha, Cortázar y el escritor
colombiano Óscar Collazos -que luego viviría varios años en
Barcelona- sostuvieron una interesantísima polémica acerca de la
literatura latinoamericana llamada del boom. Yo había seguido
la polémica con muchísimo interés, y compartía plenamente las
opiniones de Cortázar. Óscar Collazos había acusado a algunos de
esos escritores -especialmente a él- de "europeizantes",
como si hubiera dos culturas: una latinoamericana y una europea,
contrapuestas. Con una extraordinaria lucidez (recordemos que la
polémica fue a finales de 1969), Cortázar le replicó: "Ya no
hay nada foráneo en las técnicas literarias, porque el
empequeñecimiento del planeta, las traducciones que siguen casi
simultáneamente a las ediciones originales, el contacto entre los
escritores, eliminan cada vez más los compartimentos estancos en que
antaño se cumplían las diversas literaturas nacionales. (...) los
mecanismos formales que vehiculan esas experiencias han cesado de ser
un privilegio de ciertas culturas; el campo experimental es uno solo,
y sus resultados individuales se propagan con una velocidad
directamente proporcional a su importancia y eficacia. Nada me
sorprendería que en este mismo momento un novelista sueco o italiano
estuviera trabajando a partir de la estructura tempo-espacial de La
casa verde, así como unos cuantos escritores franceses han mostrado
ya la influencia que ha tenido en ellos el mecanismo mental y
prosódico de Jorge Luis Borges".
CRISTINA PERI ROSSI, Cortázar, Ediciones Omega, 2001, Barcelona, págs. 30 y 31.