Seguidores, repito, y no lectores (pues mal pueden serlo los asnalfabetos que, como su nombre indica, creen que leer es comer alfalfa y escribir es rebuznar), tienen ciertos escritores de prosa plana y latiguillo izquierdista, como Sampedro y Galeano, a los que propiné sendos coscorrones –suavecitos… Nada grave– en la anterior entrega de este blog.
Basta meterse con ellos, como yo lo hice, para que se duelan en banderillas, coman pienso en sus pesebres y berreen, montaraces, entre las varas de sus carros los asnalfabetos, que en la Red abundan.
Lo mismo habría sucedido, y de hecho, en similares ocasiones, ya pasó, si hubiese yo puesto en solfa a otra deidad del asnalfabetismo (¡blasfemia, blasfemia!), como lo es, por ejemplo, ese tal Hessel, que tan indignado y engagé está.
Lo malo de esos tres escritores no es que digan bobadas, que las dicen, sino cómo las dicen. Tonterías las hemos dicho todos. Yo las dije a espuertas hasta que, a eso de los treinta años, más o menos, alcancé –ya iba siendo hora– la edad de la razón. Ésa que no tienen los discípulos de Hessel, por más que algunos de ellos sean talluditos.
Biografía del hombre contemporáneo: nacimiento, infancia, adolescencia, adolescencia, adolescencia, muerte.
No es mía esa frase. Alguna vez, creo recordar, ya la he citado.
Mala consejera es la juventud y peor la adolescencia. Hasta Rimbaud, metido en ambas, dijo (e hizo) idioteces, pero las dijo bien.
Llamaba Valéry “superstición a todo lo que sea olvidar la condición puramente verbal de la literatura”.
Lo malo –lo peor– de los tres escritores citados, y de otros muchos que tal bailan, no es que sean demagogos de baratillo e incendiarios de antorcha presta, sino que escriben fatal. John Reed, por poner un ejemplo, también lo era, pero escribía bien.
Sus seguidores –sus fans– no se dan cuenta de ello o, si se dan, no se lo toman en cuenta, porque todo fan, todo seguidor, es un forofo. O sea: alguien que quiere que su equipo gane aunque juegue mal, haga trampas y pisotee las reglas de la morfología, la sintaxis, la semántica, el diccionario, la preceptiva, el gusto y el estilo.
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, Asnalfabetos, blog Dragolandia, El Mundo, 12 de diciembre de 2011. Todo el artículo AQUÍ