GIOVANNI PAPINI, Diario, Obras, Tomo V, traducción de Ana María Miniaty, Aguilar, Madrid, 1971, págs. 1101 y 1102
Papini sobre Leopardi
Nada hay tan ridículo como los improperios y los denuestos que Leopardi lanza en verso y en prosa, contra la naturaleza. La naturaleza, ante todo, es un nombre abstracto para designar un conjunto de cosas visibles y vivientes y, emprenderla con un concepto o un verbo es más de tontos que de pensadores. Pretender que la naturaleza piense en nosotros, nos tenga que proteger en nuestras ilusiones, y procurar nuestra felicidad, es señal evidente de un residuo de mentalidad teológica, y teleológica. Emprenderla con Dios, si se es creyente, es una blasfemia; emprenderla con la naturaleza, es imbecilidad, ingenuidad, locura.