FRANCISCO UMBRAL, entrevistado por Eduardo Martínez Rico para Umbral: vida, obra y pecados. Conversaciones, Ediciones Foca, Madrid, 2001, edición digital en Lectulandia, págs. 136 y 137
Umbral sobre Lope de Vega
Lope no me interesa mucho porque el teatro de Lope, salvo dos o tres obras (escribió muchísimas, como sabes), son obras de compromiso, de ésas que, como él decía, «en horas veinticuatro pasaban de las musas al teatro». Son obras que no interesan nada, enredos, vodeviles, bobadas para poner en las corralas, en los patios. Salvo Fuenteovejuna y alguna más tiene poco teatro que se salve. Luego, como poeta, en el momento barroco de Quevedo y Góngora, a mí su poesía ágil, ligera, no me interesa mucho, los hallazgos de Lope no me emocionan, y he encontrado pocos que me gusten. Tiene una gran facilidad de versificación, es ligero, es fácil, alegre, vivo, pero es el momento de Quevedo y de Góngora, de una poesía que se estaba renovando y que es la madre de la actual. Esta gente llega en lo metafórico, Quevedo por un lado y Góngora por otro, en el trabajo de la metáfora, a verdaderos hallazgos de los que estamos viviendo todavía, o de los que han vivido hasta el Surrealismo. Junto a eso, lo de Lope, aunque versifique muy bien, sea muy rápido y tenga mucho oído, no le encuentro versos que me paren, que me maravillen.